Al abrir mis ojos te veo caminar dulce espectro de mis
sueños, te siento al lado mío y te oigo respirar, profundo y sin camino. Mas hoy
te alzas en la enredadera de tus verdades, hoy me impongo nuevamente a lo que
ya es parte de mi vida; nos conocemos y en nuestras manos hemos cultivado un
nuevo amanecer. Ahora te miro por aquella ventana de un mundo que nos separa,
mundo que compartimos y que sólo el grosor de una muralla complica; camino sin
rumbo alguno, sólo tu voz he de seguir. Hoy he vuelto a mirar hacia un nuevo
horizonte, aquel en el que has de esperarme cariño mío, aunque no hace falta la
espera, pues somos dos almas que ya conocen aquello que no tiene final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario