"Because at the end of the way you will find a light, the kind of light that never lies, the kind of truth that you will never find in another world. Feel free and write."

viernes, 23 de diciembre de 2011

Años


            La oscuridad reflejaba sin luz ni sombra un rostro inerte sin voz ni escoria, sus ojos miraban la luz de un cielo apagado y su voz, muda e insensible, corría sin pies sobre las olas. Mágicas manos oían el silencio de luces paranoicas, mientras que brazos inmóviles abrazaban la nada, llena de amor y ternura.
            Pisaba fuerte un paso desangrado y miraba a su alrededor, más sus años le han cobrado la dicha de sus labios. Su piel no tersa, sus manos arrugadas y su voz terca avisaban a gritos acorralados el paso de una larga época; vejez que a raíz de surcos se manifiesta. Ramas grises descienden de un paraíso de historias incontables, de fiestas fúnebres y de velorios paganos. Invitados corrían de un lado a otro, mientras que en su gozo lloraba lágrimas sin memoria, mi dulce cantora. Y mientras su vientre se abultaba continuaba cantando a decibeles imperceptibles para esta historia; muero de pena y aún canto glorias
            La oscuridad reflejaba sin luz ni sombra un rostro inerte sin voz ni escoria; racimo de uvas que una a una pudre su ternura, pierdo mi voz, pierdo la memoria.

martes, 13 de diciembre de 2011

.


Esta noche te dedico estas palabras que nacen debajo de montones de emociones, lágrimas y tormentos, palabras que reflejan la dicha de este momento y la acorazonada de un corazón contento. Enredo entre tus cabellos mis dedos hambrientos, más aún te beso y como un pequeño me siento; conociendo el mundo, naciendo aún por dentro. Mientras nuestros labios rozamos mi cuerpo se eriza al compás del pentagrama, siento tu respirar profundo y sereno, siento mi vida caminando a paso lento. El tiempo se detiene, desdicha que en realidad sólo en mi mente, y nuestros abrazos, tiernos y sinceros, crean el fuego eterno de un infierno con gusto a cielo. El verde de las hojas se esparce por nuestros vientres; mis pies tiritan y mis dientes se adormecen. La lluvia recorre mis ojos, emocionados por la espléndida aparición de ángeles semi-desnudos, demostrando al mundo la serenidad del cuerpo sin límites para amar. Recorro tu mente centímetro a centímetro, más aún me queda por recorrer una infinidad de kilómetros, llenos de audacia y faltos de envidia; mis ojos serenos permanecen en vigilia. Nos veo caminar por valles ínfimos a la luz de la Luna, las estrellas nos guían los pasos hacia la alegría. Luego nuestras miradas se cruzan, alocados sueños esparcen nuestra ternura; te beso a lo lejos silueta de sombras no oscuras.

Más ahora exhausto me encuentro, pues nada de lo que he escrito puede señalar mis sentimientos en estos momentos, aquellos indescriptibles y de paso alucinantes, besos inciertos. Mi almohada espera el retorno de mis sueños, sueños sin vida que cuando apareces se iluminan, vida que me mimas en un vendaval de caricias. 

martes, 29 de noviembre de 2011

no title

Bajo la mirada de atentas estrellas
beso tus labios con sabor a menta,
purifican mi alma, me dejan sin vuelta.
No bajes al valle, no soporto esta tormenta.

Soltar tu mano, besar sin espacio,
te miro de lejos y ya mi corazón no siento;
almas vagan en el cajón de los recuerdos,
más te llevo en mi canción, pues no eres un desecho.

Tus ojos me miran y me llenan de vida,
tus manos recorren mi cuerpo, pues es sólo un invento;
locura recorre nuestras mentes,
insanas, impuras, incompetentes.

Mas aún cualquier insulto se desmiente
al saber que eres tú el motivo de este presente,
rayo de luz que entra por mi ventana,
nunca traigas contigo un nuevo mañana.



nunca traigas contigo un nuevo mañana.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Extraños de negro

Dulce paloma que entre mis labios te escondes
dame vida, dame vigilia, dame alegría,
tus manos me buscan, mis brazos te nombran,
dame historia, dame la gloria, alma mía.

Dentro de una cápsula sin fondo te fundes,
cariño de mis colores, azul de medianoche.
Te miro, te siento aquí adentro;
vivo, entero y eterno; armonía oscilatoria.

Entre mis dedos yacen los tuyos,
vitales como el agua que corre por aquel charco,
en el cual tu, cariño mío,
me hiciste parte de tu vivo encanto.

Más miro el cielo con alegría y mis ojos,
ya cerrados, respiran aún parte de esta alegoría.
Hombres de negro tratan de robarnos nuestro cariño,
amor mío, que bajo siete candados escondo de estos enanos malditos.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Cuento de carretera


Si contar árboles fuera el trabajo de mi vida y el único paso hacia nuestra alegría, diría que cuantos conté ya no recuerdo pero bajo la luz del día y números inciertos pude apoyar mi cabeza y mirar correr nuestras siluetas por aquel verde tan expuesto. El paisaje se extendía sin límites por mis sentidos, la brisa fue melodía para mis angustias y tu pensamiento, divino y cortesano, me hacía recordar lo hermoso de nuestra alegría cuando nos imaginaba correr por aquellos caudales llenos de magia y cortesía. Hermoso ente que en mis sueños me protegiste, me cobijaste, me abrazaste; mi sentido se perdía en la oscuridad de la noche y al cerrar mis ojos, blanco te veías amor sin trasnoche. Podía ver aquellas ánimas correr al sol de la carretera, pidiendo ayuda; lloraba por ellos y por la incompetencia de mi inutilidad, sollozaba entre praderas por mi ayuda innecesaria, pero ahí estabas, sereno y competente haciéndome compañía con aquel rostro sonriente. Te pienso, te vivo, te recuerdo y suspiro. El camino se acortaba y me lamentaba por no haber aprovechado cada segundo de tu recuerdo, los árboles se hacían más pequeños y mi alma lloraba de desconsuelo. Cuando ya nada había ahí tú estabas, sereno y contento, más luego de una semana de ligeros libertinos hasta el agua de charcos eternos evito por llegar a ti, cariño mío, que con ansias aún te espero.

Cristóbal Vásquez Quezada
12/11/2011

jueves, 3 de noviembre de 2011

Fluyes


Fluyes por caminos muy pequeños,
alma colorada,
para llegar al gran centro purificador.
¡Oh hermosa cápsula!
por valles glomerulares
pasas ya descalza,
sangre pura un largo
camino de esperanza.

Atrás has dejado tus males
joven andante,
más en el proximal
recuerdos olvidados se unen a tu aura.
El Asa de Henle el camino te entorpece
y tus males ya ha deshidratado.

En curvas distales
reabsorbes lo hermoso de la vida,
vida que limpias
y secretas lo último te tu agonía.

Ahora todo es claro y perfecto,
manos se extienden al fin en tu encuentro,
sales de este túnel eterno, alma aterrada,
hacia un mundo siniestro de evacuaciones inesperadas.


Cristóbal Vásquez Quezada
02/11/11

jueves, 27 de octubre de 2011

Encuentro de una noche.

"Las aves durmiendo se encuentran y nuestros besos vivos nos mantienen alerta,
corazón de mis amores dame tu mano que en mi alma ya soledad no has dejado.
Miro tus ojos en la oscuridad, tu sonrisa irradia en la tempestad.
Busco tus labios que se esconden de la multitud,
buscas mi rostro ya sumido en un temeroso resplandor.
Te sonrojas, me sonrojo, caímos, subimos,
arriba, abajo, al lado, al otro lado; a todos lados.
Hoy pienso en tus palabras y en tus versos sabor a canela,
me tiendo en el verde césped;
sólo tú y yo nos volvemos arena.
Volamos gracias al viento hacia aquello que nos entrega el aliento,
hacia noches de locura, hacia una vida sin amarguras.
Te miro de nuevo y me percato de que el espejo está limpio, 
no soy yo el que me veo en él sino la unión de dos almas que juntas vagaron
por siempre hasta el amanecer".


Cristóbal Vásquez Quezada
28/10/11

jueves, 20 de octubre de 2011

Y así la cosa...

Bajo el intenso iluminar de la luna me encuentro besando tus manos amor encantado, bajo el espectro de mil historias me sonrojo con la aparición de tu figura, dulce hermosura. Mis pies flojos descalzos caen en un vendaval de cavernas alusorias mientras que mi corazón, sincero y asustadizo, te regala mil noches bajo el azul incorporio de esta maniobra. Te beso, te esquivo, te extraño. Te lloro, te anhelo, te encuentro. Oh amor mío que en el desorden me ordenas la vida, la esperanza y la alegría; aglomeraciones de almas caen bajo el destello de esta historia. Me marco, te marcas, te abrazo y no te espantas, te miro a los ojos y la vida encuentro en tus labios, bésame amor siniestro bajo la sombra de nuestro gran árbol. Más hoy me encuentro corriendo por este gran sendero de almas sin destino, por lo menos creo tener el mío, entre nieblas que no son nieblas e infiernos bañados por ríos. Aún estoy despierto y este sueño incrédulo que he visto con los ojos abiertos no cuenta más historias que las que un cuentacuento cuenta cuando está muerto. Buenas noches.

martes, 18 de octubre de 2011

Silencio

Encuentro cercano, encuentro siniestro,
vas de mi mano hacia un nuevo encuentro. 
Nubes cubren otros cielos, más el mío es incierto,
voces que callan en silencio los gritos de felicidad y encantamiento.

Llanto que ya no estás, nunca te devuelvas al desván,
mírame a los ojos y dime:
¿Por qué guardas silencio?
Y callas entre lo eterno, risueño amor sin tormento.

Sonríes y me besas, me acaricias sin tomar en cuenta
que en cada caricia rapidamente me despellejas,
pero en el sinfín de esta alma indiscreta
el gozo impreso se agudiza, amigo mío, sin control alguno.

Camino sin ruta, rumbo sin navegante,
besos inmunizados, abrazos enlazantes,
manos temblorosas, miradas cautivantes,
amor entre nubes, amor mío no te me marches.

Cristóbal Vásquez Quezada
18/10/2011

sábado, 15 de octubre de 2011

Historia


“De hecho en los momentos en que no paras de pensar el sueño se vuelve ausente y las manos continúan su trabajo, escriben y escriben para luego ver paso a paso lo que los ojos ciegos no pueden mirar, pero que el corazón solitario a altas horas de la noche ha de observar y vigilar”.

            Era aún temprano y ya sentía mi marchar, lejano hacia el horizonte con la voz entristecida y la mirada por detrás. Cada paso, cada respiro, cada mirada, cada suspiro; todos me recordaban que debía marcharme. Las voces de los dioses, la risa de un semáforo; el tiempo no quería parar. Recuerdo tu voz, segura y precisa, recuerdo tus labios, nerviosos y hermosos. Hoy me dejaste marchar para volver, me diste las alas para poder continuar este corto vuelo con las esperanzas de volver a ver en tu rostro aquella llama del desvelo. Más ahora me pregunto dónde estarás que mis ojos son de espanto, mi corazón ya no es de palo y mis manos cantan en conjunto; rosa sin espinas aún no te has marchitado, a la espera me encuentro, cariño, en el ocaso de nuestro lazo.
            Un bus directo al recuerdo llegó y tu abrazo, dulce y tierno, en el mío se cobijó; luna llena dónde estás que mi alma te necesita. Luego observé el paisaje y en cada árbol te veía, a cada metro te sentía, a cada kilómetro moría; danzas en honor a nuestra alegría, amor no pares sino se va mi vida.
            Al final del día aquí me encuentro, esperando de nuevo la llegada de nuestro reencuentro, el baile que jocoso se interpone entre nuestro estruendo, cariño mío que con tu rostro del camino ya me pierdo. Buscando rosas ya me encontraré y con mis manos una  a una te daré, alargaré la espera, las sonrisas y los abrazos; cariño mío, el futuro no predigo pero este es el presente que así vivo.

Cristóbal Vásquez Quezada
16/10/11

martes, 11 de octubre de 2011

Llueve

Las gotas de lluvia rocían mi ventana, aquella que se transluce en mi rostro; gotas que caen por mis mejillas en señal de gozo cuando me quiebro al son de un simple esbozo. La lluvia en mi cuerpo refleja la unión de este inhóspito deseo, las nubes que me impiden ver las estrellas me cuentan lo que ocurre por allá afuera; chismes corren, chismes se arrastran con el cantar de las palabras. Más en tus ojos veo la claridad del día, que me sujeta en la caída y me mima con palabras suaves en tiempos de agonía; beso fuerte y extenso, cubres hoy mi alma en consuelo. Las aves con la lluvia se espantan, con el rocío de la madrugada en sus nidos se refugian; yo aún sigo aquí, caminando por los designios de este brusco camino, esperando encontrarte en algún punto de este destino. Pues ahí te veo, frágil y sincero, bajo aquella piel que desde este mundo me lleva lejos; altos montes recorro y aún corro en aquello que gozo me entrega.

En tus manos estás presente, nervioso y con miedos nunca ausentes, que vuelan a lo alto de esta colina, pero que pretenden irse lejos de toda alegría. Al fin y al cabo disfruto estas gotas que recorren mi rostro, producto del amor y la alegría, de la felicidad y de la armonía; gruesos muros han caído desde tu llegada… ¡Dulce amor que en este día de lluvia aún siento tu mirada! Tus manos temblorosas, labios espantados, tiernos abrazos, calor de enamorados, lluvia incesante el día no eres capaz de arruinarme, porque a pesar de que has de mojarme a mi corazón que en gozo se encuentra hoy en día no has de apagar; trata de no llevarme hacia atrás.

Las gotas de lluvia rocían mi ventana, pero ahora con ternura le acarician y a la vez mi rostro han de tocar… Cariño mío tú que estás presente, intensificas la lluvia que cubre mi mente, fresco te mantienes en mi vientre, más ahora me deleito en mi presente.

Cristóbal Vásquez Quezada
12/10/11


sábado, 8 de octubre de 2011

Cuatro paredes

Entre cuatro paredes me encuentro cariño, encerrado sin salida y en la oscuridad de un mundo que no comprende nuestra manía. Hoy te beso en mis sueños y bajo las ondas de mis suspiros cubro con gozo mis recuerdos, empapados de lágrimas por la miseria de mi espera, dulce en armonía por la idea de nuestro encuentro. Con tus encantadoras palabras llenas el alma mía, que se esparce por nuestra habitación añorando el abrazo de nuestra vida.

Mientras espero en la intemperie de mis sueños, mientras canto canciones de amor y escribo versos escondidos, soy yo cariño quien muere por dentro. Siento tu tristeza en mi vientre, siento tus manos implorando verme, siento tu risa en cada espacio de este hogar, siento tus besos en cada despertar.

Finalmente aquí estoy dulce espectro, se que de carne y hueso estás hecho. Más aún mis ojos somnolientos esperan con esperanza, la llegada de tu amor cubierto de templanza.

Cristóbal Vásquez Quezada
08/11/2011

viernes, 30 de septiembre de 2011

Vida

Al abrir mis ojos te veo caminar dulce espectro de mis sueños, te siento al lado mío y te oigo respirar, profundo y sin camino. Mas hoy te alzas en la enredadera de tus verdades, hoy me impongo nuevamente a lo que ya es parte de mi vida; nos conocemos y en nuestras manos hemos cultivado un nuevo amanecer. Ahora te miro por aquella ventana de un mundo que nos separa, mundo que compartimos y que sólo el grosor de una muralla complica; camino sin rumbo alguno, sólo tu voz he de seguir. Hoy he vuelto a mirar hacia un nuevo horizonte, aquel en el que has de esperarme cariño mío, aunque no hace falta la espera, pues somos dos almas que ya conocen aquello que no tiene final.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Esta noche

C:
Bajo la luz de las estrellas caminábamos hacia nuevos mundos, de la mano recitábamos poemas a la luna y nuestros cuerpos, cansados por el viaje, invocaban a dioses en sus cavernas. Tu mirada se perdía en la mía más perdidos nos encontrábamos en el camino, nuestras piernas temblorosas recorrían aquel valle, aquel que su salida ya no era de gran importancia. Tus labios rocé blanca paloma que a gritos y a carcajadas te escurrías de mis brazos, aquellos que fuerte te apretaban y con miedo tu partida lloraban.
Esta noche amor mío te recuerdo, te deseo, te venero; esta noche bajo el llanto de los mares a gritos me aferro a una realidad que en su base la distancia atormenta. Hoy te imploro dulce alma y te condeno al lamento de la mía, que en silencio guarda sus esperanzas mientras que en su espejismo te busca ya cegada.

sábado, 10 de septiembre de 2011

just that.-


Confusión, pasión,
ternura, cariño y amor;
aquí estoy y por esta senda he de caminar,
espero Dios que me ilumines, no me dejes atrás.

me.-

Hoy


Hoy

Mil versos de amor te escribiré,
Mil canciones de gozo cantaré,
Gotas de lluvia rozan mi rostro
Que alegre se encuentra hoy.

Mi llanto ha callado
Más tu voz, sencilla y gentil, me ha conquistado;
Tonto soy de caer tan rápido,
Pero esto que siento ahora no puede ser más claro.

Una sonrisa y un abrazo,
Pues solo voy caminando;
De regreso a casa con el sueño
De que otro día vendrás a mi encuentro.

Amor sublime, amor contento;
Hoy te escribo estos versos
Los cuales mañana, creo,
Te daré en besos.


domingo, 24 de julio de 2011

Simplemente eso.-

Si decir mentiras me llevara al cielo, diría que eres la gran escoria de este mundo; si me pidieras que te dijera lo que siento simplemente guardaría silencio, alma mía permíteme apreciar este momento. Hoy tu mano me extiendes, te aseguro que mis sueños no mienten; tus ojos me cuentan la historia, tardes de amor y sueños de locura. Más ahora que mi mente confusa se encuentra, te aseguro que un predador no sería capaz de dar veinte vueltas por su presa como yo recorrería el mundo para entregarte mi nobleza. Oh alma mía, corazón puro lleno de fantasías; si lees esto no te alarmes, es solo producto de mis agonías.

Cristóbal Vásquez Q.
25 de Julio de 2011

En la banca de mis sueños

Sentado puedo verte ente de mis sueños, amor de mis deseos. Otro día se va más tu recuerdo sigue en mi memoria y tus palabras en mi corazón; no concilio el sueño sin antes decirte cuanto te admiro, aunque sea producto de mis desvelos. Puedo sentir tu alma en armonía junto a la mía, en aquella banca que nos trajo a la vida.

Hoy te observo nuevamente más aún te encuentras ahí, sentado y esperando a que vaya por ti. De ti me escondo dulce amor de tardes de escritura, de conversaciones con la almohada, de miradas conquistadoras; en la misma banca te espero más aún no comprendo el quedarme en silencio por todo este tiempo.

Cristóbal Vásquez Q.
25 de Julio de 2011

martes, 19 de julio de 2011

Desvelo

Entre sus ojos aún no duermo
Dulce esbozo de un recuerdo,
Que esconde toda su hermosura
Y me impide verte con dulzura.

En mis sueños te vivo,
Te siento y te admiro;
Más ahora que no duermo
Siento el miedo de este gran tormento.

Dulce luna lléname con tu rocío,
Cielo que me miras dame un respiro;
Que tus ojos me den la clave
Para poder cerrar los míos.

Con tus besos sueño,
Con tu voz estremezco;
Dulce alma mía espérame
Que por ti voy en mis fantasías.

Más aún aquí despierto
Busco la forma de encontrarte,
Pues al tomar un lápiz y papel
Mi alma vuela hacía lo profundo de este ensueño.

Cristóbal Vásquez Q.
20 de Julio de 2011

Sueño

                  Mi almohada estaba más cómoda que antes y mi sueño fue el más dulce de todos; hoy tus labios rocé, aunque sea producto de mi subconsciente. Fuiste la luz de aquella historia oculta y sin demoras, tan fugaz y reconfortante que mi corazón perdió la cordura.
            Despierto buscando explicaciones, más al mirar la luz del día recuerdo que la realidad no amerita a mis decisiones. Te busco entre mis sábanas y aún así nada encuentro, tan solo recuerdos que fueron algo en algún momento; día que apareces y rompes esta fantasía, me quitas el sueño, me quitas la vida.

Cristóbal Vásquez Q.
19 de julio de 2011

Comprometiendo raíces

Dulce luna que en tus cráteres me concebiste
Dale a esta hermosa Tierra la vida eterna,
Que en sus brazos acogedores viertas la felicidad
Y que en su suelo fértil des paso a la humanidad.

Bella Tierra que con tu verde acechas
Al mal hombre que de aguas te ha rodeado,
Pues en tus ojos serenos me inspiras confianza
Dulce hija del Universo.

Más hoy levanto las hojas de tu derrota
Ya que tu gente, dueña de la ética y la moral,
Te ha ensuciado con su escoria.
No llores, mi alma destrozas mi dulce novia.

Hoy en un pacto de amor te prometo el Universo,
Conmemorando que en tus tierras he nacido bella innovadora;
La tecnología hasta la sien te absorta y ahora te digo
“Hermosa Tierra no des paso a la derrota”.


Cristóbal Vásquez Q.
19 de Julio de 2011

Amiga

Noche, que en tus secretos escondes la felicidad de mi día dime dónde están los ladrones de sueños, de alegorías y de cavernas; por favor dime si lo que siento es aún un reflejo de estos días. En sus pensamientos he propuesto insertarme en esta vida, cayendo en sus brazos me encuentro a la deriva de este sentir que tan solo con ilusiones me complica. Su sonrisa, un esbozo de fantasía más su voz, sensata y compasiva, me llevan lejos a la eternidad de mis propios miedos y sueños; me llevan lejos a la fantasía de mis deseos. Oh vida que con tus manos moldeas mi destino, siento miedo de vivir con este sentimiento, miedo a caer otra vez y a soñar con aquello que aún no concreto por completo, el amor.
            Amiga mía, ilumíname con tu luna para poder tomar el camino indicado porque en este momento muero por dentro; muero en el miedo de mis actos y en la duda de sus pensamientos. Hoy sólo me mira, tal vez mañana me tome de la mano. Gloriosa espiga que en mi corazón te has posado, vete de aquí más con miedo me has envenenado; te siento volar pero de mi no te has ido, vete pronto que a menos de un respiro ya estoy vivo.
            En la desesperación de esta noche te pido amiga mía que en paz me dejes tenderme en mis aposentos, pues lleno de vida me siento en este momento. Pero al llegar tú, mi querida amiga, el miedo y la inseguridad se apoderan de esta alma, que por más que busca su destino aún se pierde de camino a casa.

Cristóbal Vásquez Q.
Lunes 18 de julio de 2011

viernes, 15 de julio de 2011

Alas Extendidas (Cuento)


           La noche, protagonista de aquel semblante que iluminaba su imaginación, se hacía presente en el más altanero de sus corazones. Un sollozo, un alma que se corrompe con el sonido de su voz; una luz, incandescente esperanza que ciega a su gestor. Su voz anhelaba comprensión y sus lágrimas la atención del público ahí presente, su emoción la hacía pequeña, su llanto conspiraba contra su privacidad. Corría por aquel insípido bosque alertando a quien quisiera pasear por ahí, sus pasos marcados en el barro, su rostro un simple esbozo de su voz.
            Un amanecer volvía a sus recuerdos una frialdad de nunca acabar, el vacío se hacía inerte, su vista parece perecer. Huía Charlotte del encuentro con la muerte, su alma atónita callaba sin respirar; era solo el recuerdo de un mal sueño, pesadilla de nunca acabar. Sus brazos pequeños ilustraban la tensión de su gran hazaña, evadir a la muerte ¿es eso algo sobrenatural? La lluvia recorría su cuerpo, escultura valiosa de gran admiración. Un “Te  quiero” y una sonrisa había dejado atrás, en otro mundo, en otra parte, en otro amanecer.
            Su mente era aquel código difícil de descifrar que hacía referencia de una muerte por casualidad, tal vez algo intencional e increíble para ser real. El pesar oprimía su pecho y su voz se turbaba cada vez más, en sus manos se encontraba aquel cuchillo, aquel que a mejor vida le ha de llevar. Tenue caía la sangre, un recuerdo ha de dejar, la infidelidad de su esposo, la muerte le ha de llevar. Viajaba ella por el conocido túnel hacia la eternidad, su cuerpo fornido le hacía parecer irreal. ¿Era un hombre o una mujer? Nadie sabía, en su interior residía aquella dulzura que en un cuento ha de perder credibilidad, en su exterior se reflejaba la lucha, una lucha por la libertad.
            La noche ha acabado y sus recuerdos se han turbado más la desdicha le ha acorralado en un martirio hacia la eternidad, su gracia se ha perdido como aquel abismo sin final y en el fin de su vida terrenal le han visto asesinar. A gritos imploraba su protección en el cielo, el perdón de sus dioses, la canción de su desconsuelo; moribunda rodeaba a la intemperie pues sus manos le han sentido caer. ¡Pobre mujer que una perfecta vida llevaba! Desgraciado por siempre se ha vuelto su destino, más la luz de su amor ha perecido. Su hombre, el amor de su vida, muerto se encontraba en el suelo como si le pidiera que a través de un beso le diera vida. Ella lo sentía en su alma, sentía la unificación de sus corazones.
            Oscura y defectuosa caminaba la muerte hacia aquella alma que ya ha truncado su destino, la venganza de un amor que a golpes ha sido destruido. Aún sollozaba, su rostro decaído mostraba el error que había cometido y su corazón agitado, impactado se encontraba por aquel delirio. Corre y corre más nada puede hacer, su camino se estrechaba y se alargaba, ella se hacía más pequeña, Charlotte ha de desaparecer.
            El paraíso le había esperado por montones de años en su imaginación, la luz del Sol como ente persuasivo se hacía presente en el momento de su proliferación. Charlotte caía en el verde césped junto a su nuevo amigo, implorador de mentiras, de imaginación y de consuelo, mágico duende que a sus sueños ha de pervertir. Yacía ella tendida sobre una gran flor, un rojo intenso ha perturbado su pensamiento, su filosofía en un río ha desembocado hacía un mar de pensamientos, de aquellos que la pierden de la realidad. Su boca le llamaba y acariciaba sus labios, pues su nuevo amigo ya le ha aceptado. Sus manos grandes y poderosas le arrebatan su sensibilidad, su muerte se ha olvidado, ahora se ha convertido en paz. Tal vez aquella que buscaba, difícil de comprender pues su propia comprensión había desaparecido. En la eternidad de la noche se encontraba oculto el día, un campo de flores cantaba, en aquel momento, suceso que ella esperaba.
            Dos siluetas tendidas brillaban a la luz del Sol, amigo de todos, amigo del corazón. Luz le entregaba a su alma, felizmente se hacía aparecer, sus lágrimas se habían secado, el amor se ha visto florecer. Sonreía dulce y paciente, él la tomaba de la cintura y el Edén le mostró al amanecer. Un fruto prohibido, señal de sus penurias. Y en su mente se encontraban sus recuerdos, malhechores que atacan durante el sueño; su vida repelía la aventura, sincero corazón que dentro de su pecho había sido oprimido.
            De a poco extendía sus alas y una paz en el fondo la tocaba, llamaba a su amor, aquel que de repente se volvió de su porte. ¿Acaso es que ella ha crecido? Pues su sentir se expandía a dimensiones sin explicación, el roce de sus cuerpos, ilustre imaginación. De lágrimas eran invadidos los ojos de quienes observaban atentos a su desenlace que poco a poco se acercaba, mostrando en el final de sus vidas una alma liberada.
            “Pocos son los que lloran y rompen la encrucijada de sus vidas, muchos anhelan su libertad más ella les incita, les provoca estruendo en las llamaradas de su alma, aquella que con el pecho creen ser capaces de oprimir. En la distancia de sus memorias yace escondida dicha libertad que pocos logran conquistar, quien como en un juego de enamorados ha de participar. Siembran en sus corazones la dicha del amor, lloran por su pérdida, hasta en el mundo más hermoso capaces de representar. Libertad, amor, fieles representantes de nuestras almas hacia la eternidad”.
            Las luces se encendieron pues la función debía acabar, sus corazones entregados en un escenario, exposición del arte y del amor. Sus manos golpeaban su pecho, sus almas añoraban la libertad, lágrimas que reflejan su desempeño, esfuerzo que por muchos ha de fastidiar. Más aquí no termina su vida, acto tras acto ha observado su desdicha, es una dama llamaba Charlotte que luego de una obra ha conocido la libertad, libertad por el amor y por la entrega, ensueño que nunca ha de acabar.

Cristóbal Vásquez  Q.