"Las
aves durmiendo se encuentran y nuestros besos vivos nos mantienen alerta,
corazón de mis amores dame tu mano que en mi alma ya soledad no
has dejado.
Miro tus ojos en la oscuridad, tu sonrisa irradia en la
tempestad.
Busco tus labios que se esconden de la multitud,
buscas mi rostro ya sumido en un temeroso resplandor.
Te sonrojas, me sonrojo, caímos, subimos,
arriba, abajo, al lado, al otro lado; a todos lados.
Hoy pienso en tus palabras y en tus versos sabor a canela,
me tiendo en el verde césped;
sólo tú y yo nos volvemos arena.
Volamos gracias al viento hacia aquello que nos entrega el
aliento,
hacia noches de locura, hacia una vida sin amarguras.
Te miro de nuevo y me percato de que el espejo está
limpio,
no soy yo el que me veo en él sino la unión de dos almas que
juntas vagaron
por siempre hasta el amanecer".
Cristóbal Vásquez Quezada
28/10/11