Bajo la mirada de atentas estrellas
beso tus labios con sabor a menta,
purifican mi alma, me dejan sin vuelta.
No bajes al valle, no soporto esta tormenta.
Soltar tu mano, besar sin espacio,
te miro de lejos y ya mi corazón no siento;
almas vagan en el cajón de los recuerdos,
más te llevo en mi canción, pues no eres un desecho.
Tus ojos me miran y me llenan de vida,
tus manos recorren mi cuerpo, pues es sólo un invento;
locura recorre nuestras mentes,
insanas, impuras, incompetentes.
Mas aún cualquier insulto se desmiente
al saber que eres tú el motivo de este presente,
rayo de luz que entra por mi ventana,
nunca traigas contigo un nuevo mañana.
nunca traigas contigo un nuevo mañana.
nunca traigas contigo un nuevo mañana.
