Son las dos de la mañana y mi mente cruza abismos a
pasos agigantados, me siento débil, mi corazón se parte cada vez en dos, rápidamente
desaparezco de esta realidad que aparenta ser real. Pues muchas veces he visto
caer la lluvia desde mi ventana, muchas veces he oído el ladrar de los perros,
muchas veces he caminado por el mismo lugar, pero aún me pregunto por qué todo
es así. Aún me pregunto por qué el corazón es tan susceptible, por qué en mí
los sentimientos afloran tan fácilmente y me empujan sin cuidado. Más te miro junto
con los demás, todos son iguales, cada uno de ustedes me observa fijamente, me
toman de la mano y luego me sueltan; así es el mundo de los sueños. Pero ahora
digo, ¿es esto un sueño? Porque cada vez que camino el Sol se esconde de mis
pensamientos, me mira desde lejos, me dice que me calle por un momento… Ahora
tu silencio me perturba, inquieta mi ser, aprieta mis vísceras sin pensar en mi
dolor; el silencio del mundo termina de a poco con el sentir de nuestros cuerpos.
Sin embargo, aún confío en la dualidad de las cosas, en aquel “tal vez” de la
existencia humana, en la relatividad de nuestro pensamiento como tal; calla el
mundo al verte pensar. Luego me siento en el regazo de nuestros padres, ambos
iguales ante el Universo, aquel que es uno y que a pesar de ser uno puede
contener dos grandes verdades; es la realidad de la lógica que hasta un primate
comprende si sólo se dedica a oír. Pero yo hablo y no callo y por eso te
extraño, porque ahora que ya todo es confuso y que la estabilidad se ha perdido
me atrevo a sentir de nuevo lo que había dejado en el olvido; violentas
tormentas que alguna vez dejaron de estar presentes con el pasar del tiempo. Finalmente,
caen las lágrimas y se agotan las instancias, caminan los mendigos y se
esconden las estrellas, explota el mundo pero la vida continúa, lloran los
burros y las flores se marchitan; vida, tú que me contradices cada día. Aún así
miro la noche, que pacíficamente me recuerda el miedo de esta rutina, pero que
a la vez, al nublar mi vista, me ayuda a imaginarte detalladamente y pensarte
con el eterno cariño de esta alma, alma mía.
Cristóbal
11/03/12

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