Dulce paloma que entre mis labios te escondes
dame vida, dame vigilia, dame alegría,
tus manos me buscan, mis brazos te nombran,
dame historia, dame la gloria, alma mía.
Dentro de una cápsula sin fondo te fundes,
cariño de mis colores, azul de medianoche.
Te miro, te siento aquí adentro;
vivo, entero y eterno; armonía oscilatoria.
Entre mis dedos yacen los tuyos,
vitales como el agua que corre por aquel charco,
en el cual tu, cariño mío,
me hiciste parte de tu vivo encanto.
Más miro el cielo con alegría y mis ojos,
ya cerrados, respiran aún parte de esta alegoría.
Hombres de negro tratan de robarnos nuestro cariño,
amor mío, que bajo siete candados escondo de estos enanos malditos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario