En el transcurso de nuestras vidas hay historias que bajo el silencio de nuestros escritos deben ser contadas.
"Because at the end of the way you will find a light, the kind of light that never lies, the kind of truth that you will never find in another world. Feel free and write."
sábado, 25 de febrero de 2012
El lago de los deseos
Corro entre arbustos espinosos,
me tropiezo y sigo corriendo, piso un charco de agua que me muestra la verdad
de la vida, sigo corriendo. De repente me detengo y miro a esta gran divinidad,
la luna. La veo más grande, más robusta, siento que me regaña y que me empuja
en un abismo eterno, pero me agarro de una rama. Llego arriba, me arrastro
entre cien pies que me llevan a una pocilga, lucho con mis garras, aquellas que
han salido por gracia de mis entrañas. Me paro y sigo corriendo, ahora la
velocidad se ha triplicado, siento que algo me llama al lago de los deseos. Ahí
te veo y con miedo a nuestro primer encuentro me convierto en agua, para
recorrerte lentamente y conocerte. Te miras en mi reflejo, lloras porque aún no
llego, tal vez me diste miedo; ahora siento que la luna me ilumina, mejor me
transformo en otro ser.
Ahora me convierto en roca,
aquella dura idea que nunca pudiste sacar de mis palabras y que ahora te golpea
fuerte en el vientre, ya tú sabes que es parte de mi ironía. Me miras y me
acaricias y a la vez te lastimas; me arrojas al fondo del lago. Más ahora
necesito llegar a la superficie, así que en un pez payaso me he de convertir;
me observas desde lejos mientras me acerco a la orilla. Me pierdes de vista, me
quito las ropas de la mentira y vuelvo a este cuerpo humano; cuerpo con el que
me has de conocer bajo los criterios de la razón por primera vez.
En este instante me detengo,
pues eso sucedió en nuestro encuentro. Mis ojos brillaban por el espectro que
la luna generaba en el agua, la pobre ya no me empujaba. Más tú me miras con
esos ojos profundos, negros en la totalidad de la noche, intensos que
atraviesan mi entrecejo. Pues ahí está la luz, aquella que compartimos desde el
día que supe de tu existencia, aquella que ilumina mi camino para no errar en
otros nuevos; luz que corres por mis venas, procura que esta vez no me dejes en
vela. Y aún cruzamos nuestras miradas, ambas esconden algo nuevo, algo que el
miedo que nos carcome lleva a las profundidades de nuestro ser, para sentirlas
intensamente y guardarlas de por vida en el baúl de nuestra osadía. Te acercas,
yo tiemblo, miro las estrellas, rezo para que no te asustes por mi falta de
esfuerzo, más me sonríes y me derrito como el resultado del fuego que la vela prende
en su cuerpo; ahora recuerdo todo y creo nunca poder olvidarlo. Mientras, el
tiempo sigue detenido, pues el espíritu se manifiesta en una realidad que nunca
ha obedecido las leyes de la Física, así como el corazón siempre ha obviado los
consejos de la razón. Tomas mi mano, y de a poco recorres mi cuerpo, te siento
cerca, te siento aquí adentro; somos uno, el neutro que multiplicará siempre la
alegría en nuestras vidas.
Luego me llevas corriendo a la
orilla, siento el frío de la noche hasta en mis rodillas. Me envuelves con tu
manto misterioso, pues el misterio ronda en lo “desconocido”, frotas mis manos
y me entregas la energía que ahora me tiene escribiendo esta agonía. Me miras
fijo y en tus ojos veo la dulzura de niños que juegan a las escondidas, besas
mis labios y siento como la noche de repente se convierte en día. Corremos
desnudos hacia un nuevo rumbo, pues ambos estamos comenzando una nueva
travesía, aquella que comenzó desde el momento en que te cruzaste en mi vida.
Cristóbal
viernes, 10 de febrero de 2012
Ensueño
Llevo
dos días caminando en círculos y cada paso, cada respiro, me muestra los
espacios que he recorrido durante mi vida con nuevos detalles; aquellos
detalles que siempre han estado pero que mi ceguera los ha obviado. Descanso
cada cierto tiempo más aún siento que mi cuerpo camina por este sendero sin
salida, miro el agua que sube desde angostos riachuelos, que en forma de lluvia
me entrega la vitalidad que necesito cada día. Continúo caminando, pero mis
pies ya cansados se detienen en una realidad incierta, aquella que no puedo
divisar por mis apresurados pasos. Y de esta manera es como recorro mi existencia,
con la monotonía de la alegría que en las mismas fuentes busca el agua para
mantenerse viva; cuando se acaba ya la desdicha atormenta sus mentiras. Miro el
reloj y parece estar parado o tal vez son mis ojos, que de tanto tiempo sin
dormir han aprendido a quedarse quietos. Ya lágrimas no caen, ni el brillo en
ellos espero, sólo anhelo que se acabe este tormento. Aún así, mi sonrisa
delata la dualidad de mis pensamientos, el contraste entre mis personalidades
que al son de la música buscan el mejor atuendo, se visten, y apuestan en
contra de mis sentimientos. Mientras tanto yo me acurruco en un rincón
iluminado, pues temo al fantasma de mi pasado, que en la oscuridad ya he
dejado. Luego me miro en este espejo que de mis manos no despego, pues con él recuerdo
que gracias a mi este viaje no termina, que no hay nadie más en esta vida
aparte de mi con la respuesta a mi propia alegría.
viernes, 20 de enero de 2012
Desquite sobre desquite.
Con este nudo en la garganta
comienzo a escribir aquello que no en mi realidad interior, pero si en mis
pensamientos se desmaraña, aquello insólito que jamás transcribiré con mi voz;
palabras que han de quedar en letras enmarcadas. Sufro por esto aunque aún
siento mi respirar, pausado con el tiempo y silencioso como el mal, te miro a
los ojos y aún no lo creo, que tonto he yo de ser. No te he dado las razones
para poder celarte, no te he mirado a los ojos para poder decirte que cada paso
tuyo, cada latido, es parte de este calmado semblante. Mis manos sienten tu
calor, más tú cada vez te alejas; senderos íntimos recorren nuestras emociones,
aquellas turbadas por el error de nuestra necedad. Más ahora rompes mi alma,
aquella que no es de plastilina, porque ser humano he de ser en esta vida. De
pronto nos miramos por unos segundos y ya no tienes ojos, son de otro inhumano
que en sus juegos te ha apostado. Corremos y corremos, pues todo esto es un
sueño; mi mano aún comprometida no puede virar en la esquina. Pues creo que en
mal tiempo te conocí, ente de mi agonía, con mala cara te recibí, pues mi
cuerpo no me pertenecía; más ahora me lamento, con esta piedra en el pecho, por
el apuro de mis descontentos, lo apresurado de mi comportamiento. Sin embargo,
miro este cielo estrellado que ojos de serpiente cobija debajo de su ceño, se
ríe de mi locura, de mi caminar pausado y atareado, se ríe de los enamorados,
se ríe de los ciegos que miran por los oídos, pobres endemoniados. Y a presión
de un término escribo rápidamente esta memoria, que por más que la evito y la
cobijo entre otros ojos plebeyos, escurren por los caudales de la mentira hacía
ti, ser inhóspito, que me haces decir la verdad con gestos imprecisos…Pues
tonto he sido, me lamento por lo nunca antes dicho.
martes, 10 de enero de 2012
Te recuerdo, en esto.
Callado
me encuentro
corazón siniestro,
rompe mis arterias y
presiona mis entrañas.
La vida te ha deparado un destino inesperado,
mientras que mis ojos grises se han tornado
como el día que opaca nuestros pensamientos;
corren y corren como el viento.
Extiendo mis brazos y a nadie engaño,
muevo mis dedos y ya el tacto he perdido,
más aún lloro lágrimas hurtadas;
rompe a pedazos esta hermosa carnada.
Más ahora nada vive es esta inhóspita alma
que grita
de celos al mirar dos mil destellos
con luces
intimidadoras que ciegan mi seño;
mis ojos
caen por esteros inciertos.
Y al
llegar la mañana pienso en el nuevo día,
aquel que
de a poco se llena de armonía,
evitando esta
pesadilla que por más que escondo
es parte
de mi usual agonía.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Años
La oscuridad reflejaba sin luz ni sombra un rostro inerte
sin voz ni escoria, sus ojos miraban la luz de un cielo apagado y su voz, muda
e insensible, corría sin pies sobre las olas. Mágicas manos oían el silencio de
luces paranoicas, mientras que brazos inmóviles abrazaban la nada, llena de
amor y ternura.
Pisaba fuerte un paso desangrado y miraba a su alrededor,
más sus años le han cobrado la dicha de sus labios. Su piel no tersa, sus manos
arrugadas y su voz terca avisaban a gritos acorralados el paso de una larga
época; vejez que a raíz de surcos se manifiesta. Ramas grises descienden de un paraíso
de historias incontables, de fiestas fúnebres y de velorios paganos. Invitados
corrían de un lado a otro, mientras que en su gozo lloraba lágrimas sin
memoria, mi dulce cantora. Y mientras su vientre se abultaba continuaba
cantando a decibeles imperceptibles para esta historia; muero de pena y aún
canto glorias
La oscuridad reflejaba sin luz ni sombra un rostro inerte
sin voz ni escoria; racimo de uvas que una a una pudre su ternura, pierdo mi
voz, pierdo la memoria.
martes, 13 de diciembre de 2011
.
Esta noche te dedico estas
palabras que nacen debajo de montones de emociones, lágrimas y tormentos,
palabras que reflejan la dicha de este momento y la acorazonada de un corazón
contento. Enredo entre tus cabellos mis dedos hambrientos, más aún te beso y como
un pequeño me siento; conociendo el mundo, naciendo aún por dentro. Mientras
nuestros labios rozamos mi cuerpo se eriza al compás del pentagrama, siento
tu respirar profundo y sereno, siento mi vida caminando a paso lento. El tiempo
se detiene, desdicha que en realidad sólo en mi mente, y nuestros abrazos,
tiernos y sinceros, crean el fuego eterno de un infierno con gusto a cielo. El
verde de las hojas se esparce por nuestros vientres; mis pies tiritan y mis
dientes se adormecen. La lluvia recorre mis ojos, emocionados por la espléndida
aparición de ángeles semi-desnudos, demostrando al mundo la serenidad del
cuerpo sin límites para amar. Recorro tu mente centímetro a centímetro, más aún
me queda por recorrer una infinidad de kilómetros, llenos de audacia y faltos
de envidia; mis ojos serenos permanecen en vigilia. Nos veo caminar por valles
ínfimos a la luz de la Luna, las estrellas nos guían los pasos hacia la
alegría. Luego nuestras miradas se cruzan, alocados sueños esparcen nuestra
ternura; te beso a lo lejos silueta de sombras no oscuras.
Más ahora exhausto me
encuentro, pues nada de lo que he escrito puede señalar mis sentimientos en
estos momentos, aquellos indescriptibles y de paso alucinantes, besos
inciertos. Mi almohada espera el retorno de mis sueños, sueños sin vida que
cuando apareces se iluminan, vida que me mimas en un vendaval de caricias.
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