En mi mente bailas hermosa bailarina,
En mi mente te posas hermosa golondrina;
Que tan solo buscas la libertad de sus caricias,
Amada mía me cautivas.
En lo recóndito de mi corazón
Espero ser el guardián de tus deseos,
Te abrazo y te contemplo
Más con tu mirada me enrojezco.
Dulce espíritu libre que con tus ojos irradias alegría,
Me llenas de dulzura y curas mis heridas;
Te abrazo y te contemplo
Más con tu mirada me enrojezco.
Pronto en la mañana te beso,
Pues aún la luna ilumina nuestros cuerpos;
Brillantes bajo el esbozo de nuestros recuerdos,
¡Ay! Amada mía no me dejes con mi tormento.
Es de noche y aún te pienso,
Llenas de gozo mi descontento;
Miro tus ojos por un segundo,
Pobre de mí que no te encuentro.
Cristóbal Vásquez Q.
Viernes, 15 de julio de 2011.
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