Brisa de otoño que rodeas mi cuerpo,
Mírame a los ojos y dime si es cierto
Que en los brazos de un extraño
Me han descubierto.
Sus labios he rosado
Y en sus brazos me he posado,
Aura bendita que me iluminas
En los recuerdos de ésta vida.
Su cuerpo junto al mío,
Reflejan en el oasis la fuente de la vida;
Deseo y eternidad,
Unión y fraternidad.
Las hojas de los árboles nos cobijan,
La tierra sagrada nos incita
Al bello amor de las caricias.
Tu voz, armonía para mi vida.
En las vueltas de la vida, no te he visto ni en la esquina;
Pero tu voz, dulce y única,
Me recuerdan a aquel extraño
Que en mis sueños aún respira.
Cristóbal Vásquez Q.
Viernes, 15 de julio de 2011.
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