Sentado puedo verte ente de mis sueños, amor de mis deseos. Otro día se va más tu recuerdo sigue en mi memoria y tus palabras en mi corazón; no concilio el sueño sin antes decirte cuanto te admiro, aunque sea producto de mis desvelos. Puedo sentir tu alma en armonía junto a la mía, en aquella banca que nos trajo a la vida.
Hoy te observo nuevamente más aún te encuentras ahí, sentado y esperando a que vaya por ti. De ti me escondo dulce amor de tardes de escritura, de conversaciones con la almohada, de miradas conquistadoras; en la misma banca te espero más aún no comprendo el quedarme en silencio por todo este tiempo.
Cristóbal Vásquez Q.
25 de Julio de 2011
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