Mi almohada estaba más cómoda que antes y mi sueño fue el más dulce de todos; hoy tus labios rocé, aunque sea producto de mi subconsciente. Fuiste la luz de aquella historia oculta y sin demoras, tan fugaz y reconfortante que mi corazón perdió la cordura.
Despierto buscando explicaciones, más al mirar la luz del día recuerdo que la realidad no amerita a mis decisiones. Te busco entre mis sábanas y aún así nada encuentro, tan solo recuerdos que fueron algo en algún momento; día que apareces y rompes esta fantasía, me quitas el sueño, me quitas la vida.
Cristóbal Vásquez Q.
19 de julio de 2011
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