A lo lejos se pierde su voz
Dulce anhelo de un falto de corazón,
Se estrellan sus pensamientos
El deleite de sus memorias ha de esperarse.
Su voz, magnifica recreación de un artista,
Su llanto, el lamento de los dioses,
La desdicha de un enamorado.
Su rostro desfigurado, pues su hermosura ha exagerado,
Más su alma amiga ha sido paciente
Y en el soneto más hermoso,
Le ha visto perecer.
Su compasión es absorbida por aquella deslumbrante piel,
Le lleva a aquella danza única del amor;
El anhelo de su corazón le canta,
Pues juntas esas dos almas se difuminan hacia un nuevo amanecer.
Cristóbal Vásquez Q.
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